Nuestros derechos asertivos


Nuestros derechos asertivos

 

Una de las maneras con las que puedes sentirte seguro, es teniendo claro cuáles son tus valores, opiniones y criterios, y hacerlos respetar.

En muchas ocasiones, vemos más importante lo que quieren los demás a lo que queremos, quedando nosotros en un segundo plano que nos hace sentir inferiores y pequeños, con lo que perdemos autoestima, confianza y seguridad.

La asertividad es la capacidad de poder defender nuestros derechos, sin pisar los derechos de los demás, y por supuesto, sin dejar que los demás pisen los nuestros.

Para poder hacer frente a las demandas de la vida, tenemos que estar preparados y tener estrategias y herramientas útiles a la hora de resolver conflictos de cualquier tipo, ya sean intrapersonales o interpersonales.

Todos tenemos unos límites, los cuales delimitan lo que nos pertenece, lo que es nuestro. Conocerlos y saber cuándo alguien está intentando traspasarlos, es necesario. Dentro de estos límites, se encuentran nuestros deseos, opiniones, gustos, necesidades, principios, valores, etc.

En muchas ocasiones, dejamos que otras personas traspasen la barrera, gobernando nuestras decisiones o juzgándolas, perdiendo así nuestra libertad de ser nosotros los dueños de nuestra propia vida.

En mi experiencia en consulta, hay una serie de derechos que son fundamentales a la hora de hacerlos respetar, ya que si no lo conseguimos, las emociones negativas que ello conlleva pueden aflorar en forma de ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, rabia, agresividad, etc.

En muchas ocasiones, no hacemos respetar nuestros derechos porque creemos que haciéndolos somos bordes, o la otra persona se va a enfadar con nosotros, por lo que la culpabilidad que esto supone nos lleva a no entrar en conflicto y a ceder, volviéndonos un blanco fácil de abuso por parte de los demás.

Los derechos asertivos principales que considero más importantes serían:

 

Opiniones y valores

 A tener nuestras propias opiniones y valores: dentro de nuestra individualidad, todos y cada uno de nosotros somos distintos y especiales, y tenemos un pensamiento propio.

 A cambiar de opinión, idea o línea de acción: aunque hayamos pensado o dicho una cosa, podemos cambiar de idea en un momento dado porque el argumento ya no nos vale o porque hemos descubierto otra información con la que estamos más de acuerdo. Que hayamos ido por una perspectiva en un momento dado no quiere decir que tengamos que seguirla siempre.

 

Sentimientos

A experimentar y expresar los propios sentimientos, así como a ser sus únicos jueces:“no te puedes sentir así” “eso es una tontería” etc. Son frases que nos hacen pequeños y nos hacen dudar de nuestros propios sentimientos. Solo nosotros sabemos cómo nos sentimos y por lo tanto, solo nosotros podremos juzgarlo.

 

Necesidades

A tener nuestras propias necesidades, y que sean tan importantes como las de los demás. Cuando alguien necesita algo, y renuncias a lo que tú quieres por satisfacerle, continuamente, te estás fallando a ti mismo.

A hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer. Que pueda hacerlo, no quiere decir que TENGA que hacerlo.

A no responsabilizarse de los problemas de otros: Tenemos derecho a no asumir los problemas ajenos como si fueran propios.

 

Protesta

A protestar cuando se nos trata injustamente. Uno de los derechos que me parecen más importantes. Si algo es injusto, creo que es necesario protestar. Nadie debe tratarnos como si fuéramos basura. Y que quede claro, que nadie puede hacernos sentir así sin nuestro consentimiento, así que el poder lo tenemos nosotros.

A intentar cambiar lo que no nos satisface. Conformarnos con quedarnos donde no somos felices, fomenta la frustración y los estados emocionales negativos.

A pedir lo que queremos. Muchas veces sentimos vergüenza al pedir lo que queremos, pero si lo consideramos justo, la vergüenza debería sentirla quien nos lo niega, no nosotros.

 

No dejarnos manipular

A ignorar los consejos: Por mucho que nos digan los demás, la última palabra acerca de nuestra vida la tenemos NOSOTROS. Cuando nos dicen “ya te lo dije” o “no me haces caso”, una buena respuesta sería “lo sé, pero es mi vida y en mi vida tanto las decisiones como sus consecuencias las asumo yo”

A rechazar peticiones sin sentirnos culpables o egoístas: que nos pidan algo no quiere decir que tengamos que hacerlo.

A detenernos y pensar antes de actuar: cada uno tenemos nuestros momentos y plazos. Si necesitamos tiempo para actuar, nadie tiene el derecho de obligarnos a hacerlo si no estamos preparados y no queremos.

 

Decidir en nuestra vida

A ser independientes. Seguir al rebaño sin saber adónde va, solo por formar parte de él, hace que perdamos nuestra propia esencia e individualidad.

A decidir qué hacer con nuestro propio cuerpo, tiempo y propiedad. Nadie tiene derecho a obligarnos a hacer algo que no queremos hacer, así como nadie tiene el derecho a obligarnos a dejar de hacer algo que queremos hacer

A hacer cualquier cosa mientras no violes los derechos de otra persona. Haz lo que te dé la gana, sin joder a los demás.

 

Privacidad

A estar solos aun cuando deseen nuestra compañía: tenemos derecho a disfrutar de nuestra soledad. Aunque nos reclamen, si en ese momento necesitamos o queremos estar solos, podemos decidir estarlo.

A no justificarme ante los demás: cuando nos vemos dando explicaciones acerca de lo que hacemos o dejamos de hacer, deberíamos preguntarnos si queremos estar en esa situación o nos estamos sintiendo “obligados”.

A no contar más de lo que quiero acerca de mi vida o mis decisiones: muchas veces sentimos la presión del entorno que nos exige que demos detalles acerca de lo que hemos hecho, dicho, o sentido. Tenemos que tener claro, que en nuestra vida mandamos NOSOTROS y por lo tanto, si no queremos contar algo, no tenemos por qué hacerlo.

 

Derecho a la actuación asertiva o no

A elegir entre responder o no hacerlo: Yo, y solo yo, soy quien decide cuándo contestar y cómo hacerlo. E incluso, no hacerlo.

A escoger no comportarte de forma asertiva o socialmente hábil: Aunque sepa muchas estrategias, tengo derecho a no usarlas.

 

 

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Sobre mí

Paula Marín

Paula Marín

Aunque mi mayor formación es en terapia cognitivoconductual, desde un principio decido no prescindir de las herramientas que me otorgan otras corrientes psicológicas, ya que considero que cada persona es diferente y no a todos/as nos sirven las mismas intervenciones. Mi psicoterapia es orientada a la persona, a sus pensamientos, emociones y actuaciones, por lo que es fundamental un tratamiento individualizado que jamás será el mismo para dos personas distintas.

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